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(16) ORDENANDO EL MUNDO EN CASA: ISABEL SÁNCHEZ

Ordenando el mundo en casa

El Catecismo de la Iglesia Católica en el numeral 898, nos invita a todos los laicos a ordenar las realidades temporales según Dios. Y justo cuando veíamos más claramente la necesidad por trabajar en pro del mundo y de la sociedad es que ocurre una pandemia mundial en la que la frase más repetida por todos ha sido: “quédate en casa”. Justo cuando parece que el mundo más nos necesita nos toca encerrarnos.

Y no puede dejar de venir a mí la pregunta: ¿Por qué? ¿Por qué de repente, tan de tajo nos toca hacer esta pausa obligatoria en nuestras vidas? ¿Por qué disminuir el ritmo que llevábamos? ¿Por qué cuando el mundo necesita que se solucionen miles de problemáticas sociales -como la violencia hacia las mujeres, abusos sexuales a menores, suicidios, abortos, poca o nula conciencia ambiental…- nos toca guardarnos en nuestras casas?

Y la respuesta que constantemente llega a mí ante todas estas interrogantes es la frase del evangelio de Lucas: “Quien es fiel en lo poco, también será fiel en lo mucho”. Sí, es verdad hay un caos allá afuera, pero… ¿no lo hay también aquí adentro?

Primero debemos ordenar nuestra casa para después ordenar el mundo, debemos ordenar nuestra familia para ordenar la sociedad.

Siempre se dice que los males que hoy vivimos son el reflejo del mal que viven las familias.

¿Y cómo viven las familias hoy en día? Tenemos niños tristes, solitarios, que después se convierten en jóvenes y luego en adultos con muchos problemas emocionales. Tales como enojos que se convierten en odio, miedos que se convierten en fobias, preocupaciones que se convierten en ansiedad y tristezas que se convierten en depresión.

¿Por qué? Porque vivimos corriendo y no siempre se tiene la oportunidad de que los padres convivan con sus hijos y sus hijos con sus padres.

Pero en diciembre de 2019 algo extraño y lejano pasó en China, tiempo después se acercó a Italia y España, y en marzo tocó a nuestras puertas. ¿Qué es? Un virus que nos da la oportunidad que tanto necesitábamos, la oportunidad de convivir en familia, la oportunidad de que los padres vean qué preocupa de sus hijos, pero también vean qué los hace felices.

La oportunidad de que los hijos hereden tradiciones mediante la simple convivencia con sus padres, pero que también hereden amor, el cual no solamente se transmite con tiempo de calidad ocasional. Y que también hereden valores típicos mexicanos que nos hacen grandes; que creíamos se transmiten por “ósmosis”, y sin embargo al dejar de convivir creamos una brecha generacional y dejamos de heredar.

Esta pandemia nos da la oportunidad de volvernos a unir y esta unión nos hace grandes. Hoy tenemos el tiempo y el espacio para arreglar todo aquello que no está como debería en lo más interno de nuestro hogar.

Ya tenemos la oportunidad y está en cada uno de nosotros saber aprovecharla. Porque podemos estar todos en una casa, pero seguir sin convivir, dejarnos absorber por los aparatos electrónicos, las redes sociales, los memes del momento, las nuevas series, etcétera y continuar ensimismados, desaprovechando esta ocasión única.

Pero si por nuestra parte sabemos aprovechar este tiempo y espacio, tendremos niños fuertes que sabrán educar sus emociones y entenderán que los enojos no se deben convertir en odio, los miedos no tienen que ser fobias, las preocupaciones no deben mutar a ansiedad y la tristeza no tiene por qué dominarnos y volverse depresión.

Y también tendremos padres grandes, que recordarán que la vida es trabajo pero también familia; que los hijos quieren juguetes, pero también jugar con sus papás; que los hijos necesitan comer, pero también atención.

Finalmente, cuando todo esto pase y habiendo aprendido a ser fieles en lo más íntimo de nuestro hogar; volveremos a salir a las calles, teniendo ahora familias fuertes, las cuales se traducirán en ciudadanos civilizados que podrán ser fieles al mundo, capaces de ordenar las realidades temporales contribuyendo así a la tan anhelada civilización del amor de la cual tanto nos habló el Papa Pablo VI, hoy santo.

Lic. Isabel Sánchez Gurza

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Comentarios (1)

Muy buen mensaje Isabel, porque la base de la sociedad es la familia y estamos dejando para cuando tengamos tiempo el convivir y conocer lo que sucede con cada uno de sus miembros, pero existe el peligro de no querer empezar a cambiar y que sea inútil la estancia en la casa.

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