Guadalupe Victoria #98, Tlalpan, Ciudad de México

CARMEN ESQUIVEL: «FUE UN CAMINO QUE NOS LLEVÓ A DARNOS CUENTA QUE ERA UN LLAMADO A LA MISIÓN».

hombres-caminando-a-la-montaña-2200x800

Clausura Diplomado CEPROME. Febreo2020.
Agradecimiento y Despedida de mis hermanos Latinos.

Queridos compañeros, Hermanos:
Hoy es un día para no olvidar, hemos concluido el Diplomado, y quiero dar las gracias a
Dios por habernos permitido llegar hasta aquí. Donde nos acogieron y nos hicieron sentir
en casa. Y al mismo tiempo deseo agradecer a cada uno de ustedes, porque cada uno aporto
algo nuevo e importante para otros, una mirada, una sonrisa, una experiencia, un
comentario y cualquier gesto que decía, estamos en la misma lucha. En algunas de nuestras
residencias compartimos historias y costumbres de nuestros países latinos, sintiéndonos
más hermanos, apoyándonos y cuidándonos unos a otros. Y cada uno también dijo sí, para
estar aquí, dejamos en casa: familia, trabajo, compromisos, entre otras cosas, para pasar el
día solo escuchando y absorbiendo, para luego encontrarse en la habitación a solas con
Cristo interiorizando lo que pasamos en el día. Llegamos con muchos miedos, pero también
con muchas expectativas, deseosos de aprender. Pero creo que para algunos de ustedes y
para mí fue un camino que nos llevó a darnos cuenta de que era un llamado para la misión.
Y un compromiso más que con CEPROME con Dios mismo.

Ayer miraba la Virgen de Guadalupe, y pensaba tanto en que ella también un día dijo sí al
Señor. Y se vino a mi mente San Juan Diego, aquel, que un día cargo las Rosas del milagro
al Señor Obispo y al final quedo con la hermosa imagen de la Virgen en su ayate. Un fiel
Misionero de Dios. Así como Juan Diego nosotros vamos a casa llenos de fe y esperanza,
pero también cuestionándonos ¿porque yo Señor? Y hermanos, la respuesta es… ¡Solo por
su gracia!, Vamos con las Rosas del Milagro abrazadas en nuestro pecho, diligentes y
obedientes. Ahora somos llamados Apóstoles de la Prevención, Misioneros de la Esperanza
y como dice la oración de San Juan Diego: “Fuiste elegido por nuestra Señora de
Guadalupe, como instrumento para mostrar; que el camino del Cristiano, es el amor”, con
el fin de luchar porque el dolor de esas víctimas encuentren en nosotros el bálsamo de la
justicia y que nunca más se sientan solas.

Así que además de agradecerles por ser compañeros de esta hermosa travesía, que no
termina, sino que más bien comienza. Quiero que vayamos en paz. Y quizá como San Juan
Diego las primeras veces no seremos escuchados, pero con mucha humildad y con la
certeza de que lo que llevamos, va hacer un cambio en nuestra iglesia. No vamos a
claudicar, recuerdan: “Trabajar, trabajar, estudiar… estudiar”. Y por supuesto orar.

Agradecidos con la vida y con CEPROME nos vamos sin olvidar que debemos trasmitir a
cada víctima, que nuestra iglesia también es Madre, y que un día puedan verla sin temor y
puedan escuchar las palabras de Maria de Guadalupe “NO temas, No estoy yo aquí que soy
tu madre”. Tu Madre Iglesia que abre los brazos para el acompañamiento, la justicia y
sobre todo el amor de Dios. ¡Muchas gracias!

Dra. Carmen Esquivel Vargas
Diócesis de Limón Costa Rica.

Dejar un comentario

X