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«El abuso es el Everest de todos los traumas»

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¿Cómo acompañamos a las víctimas de abusos? ¿Las creemos? ¿Protegemos a la institución antes de a la persona? ¿Dónde está Dios? Luis Alfonso Zamorano es un misionero del Verbum Dei, que desde hace años acompaña a víctimas de abusos sexuales y de poder en la Iglesia. Autor de ‘Ya no te llamarán abandonada’ (PPC), anoche dialogó junto al cardenal de Madrid, Carlos Osoro, sobre el presente y el futuro de las víctimas en la Iglesia.

El debate, dirigido por el director de Vida Nueva, José Beltrán, se celebró en el Auditorio del Banco Sabadell. Y dejó un sabor esperanzado, pese a la profunda tristeza de los testimonios, y de la realidad de «la cultura del abuso y del encubrimiento» que, como admitió Osoro, se da en la Iglesia.

Una oficina de atención a las víctimas

«Hay que hacer la oficina de atención a las víctimas», espetó Zamorano a Osoro, recordándole una de las órdenes del último Motu Proprio papal. «No hay ninguna justificación a que esto pase en la Iglesia. Es gravísimo», respondió el purpurado… aunque todavía no existe esta oficina, prácticamente, en ninguna diócesis de este país.

Un momento del coloquio

¿Estamos a la altura?, preguntó Beltrán. Osoro vio esencial, para la Iglesia, “saber escuchar y preguntar ‘Qué puedo hacer por ti’”. “Tenemos que ayudar a que la gente pierda el miedo a hablar. Cuando lo tapamos, o no nos interesamos, no estamos cumpliendo nuestra misión. La herida también es nuestra”, clamó el purpurado.

Por su parte, el autor del libro recordó su experiencia con los abusos en Chile, y la incredulidad de las víctimas. “Hagamos lo que hagamos, nunca va a ser suficiente”, recalcó. “Si no entendemos a las víctimas, no podremos honrar su sufrimiento. Todavía hay personas que terminan suicidándose”, lamentó, recordando el recentísimo caso de la adolescente holandesa.

El desgarrador ejemplo de la Iglesia chilena

Sin embargo, en demasiadas ocasiones, la víctima no puede sanar porque aunque la Iglesia reconoce su abuso, incluso les indemniza… “pero el abusador sigue campando a sus anchas, sigue recibiendo homenajes… ¿Cómo va a sanar la persona?”. Luis Alfonso puso como ejemplo al propio Juan Barros, que “fue parte de un sistema abusivo. Y, quiera o no, con más o menos conciencia, fue cómplice”.

Encuentro en el Auditorio del Banco Sabadell

Para Osoro, “no bastan lamentaciones y denuncias”, hay que acompañar a las víctimas. “no es suficiente el ámbito mediático o el judicial”. “Hay caminos de salida, para las víctimas, para los victimarios y para las familias”, subrayó el cardenal, quien volvió a reiterar la necesidad de “salir al paso de una cultura del abuso, porque estamos metidos en una cultura del abuso y del encubrimiento”.

¿Y la víctima? “El abuso es el Everest de todos los traumas, es el peor trauma, hipoteca el futuro”, señaló el misionero.

“No lo minusvaloremos: basta que un padre deslice 30 segundos sus dedos bajo las bragas de su hija para que su universo sea radicalmente otro. Y si encima la víctima es un sacerdote o un religioso, más todavía. Porque cuando el abusador es el representante de Dios, ¿a quién acudes?”

Sanar al abusador

¿Y qué pasa con el abusador? Una pregunta que suelen evadirse, en la Iglesia y la sociedad. «El punto fundamental es que los abusadores puedan reconocer lo que hicieron, y pedir perdón», explicó Zamorano. «¡Qué sanador sería si Karadima, que sigue vivo, pidiera perdón!». Y después, ¿qué haces? «La opción es clara y radical con las víctimas… pero siempre tiene que haber una puerta abierta, y una mano tendida, para ellos».

«Hay que ser firmes, y lo primero lo que la Justicia diga, eso está clarísimo», contestó Osoro. «Siempre con la víctima, pero también con los victimarios. Es necesario que nos ocupemos de la otra persona también».

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