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El niño y su dignidad: Ignacio Parra

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REFLEXIÓN BÍBLICA SOBRE EL ABUSO INFANTIL

Por Pbro. Lic. Ignacio Parra Núñez

Compartimos con gusto esta breve reflexión bíblica sobre el valor y cuidado de nuestros menores, se trata de Mateo 18, 1–6:

“En aquel momento se acercaron a Jesús los discípulos y le preguntaron: «¿Quién es el mayor en el Reino de los Cielos?» El llamó a un niño, lo puso en medio de ellos y dijo: «Les aseguro que si no cambian y se hacen como los niños, no entrarán en el Reino de los Cielos. Así pues el mayor en el Reino de los Cielos será el que se humille como este niño. Y el que acoja a un niño como éste en mi nombre, a mí me acoge. Pero al que escandalice a uno de estos pequeños que creen en mí, más le valdría que le colgasen al cuello una de esas piedras de molino que mueven los asnos y lo hundiesen en lo profundo del mar» (Mt 18, 1–6).

El primer elemento para la reflexión es el trato preferencial que los niños reciben por parte de Jesús, pues aunque sabemos que los niños también hacen travesuras y algunos puedan tener necesidades especiales, sin duda todos poseen una gran dignidad. La tradición patrística así lo presenta, como por ejemplo san Jerónimo los destaca por su inocencia; san León Magno por su dulzura; san Juan Crisóstomo por su simplicidad; san Hilario afirma que siguen al padre, aman a la madre, no odian, creen lo que se les dice y consideran verdadero lo que oyen; y san Basilio dice que no llevan la contraria a los maestros y aceptan la enseñanza con ganas de aprender. Otros escritos afirman que los niños: poseen la originalidad humana del amor al prójimo (L. Tolstoi); encarnan la confianza en el futuro (F. Rosenzweig); agradecen la protección y amparo que los mayores pueden ofrecerles (Schweizer). Estos autores en su conjunto siguen una hermenéutica ideal de la realidad de los niños.

Existe un punto de comparación entre los «niños» y los «discípulos» que viene advertido por el verbo tapeinou=abajar. De hecho «tapeinós» puede significar pequeño, pero el significado principal de la raíz verbal es el de «baja posición», se trata del insignificante, el carente de poder, el débil, el vulnerable. Recordemos que en el judaísmo de la época los niños eran valorados negativamente. Por ello destaca que ante la vulnerabilidad de los niños la asimetría del poder se vuelve una amenaza que pone en riesgo la verdadera pertenencia al reino.

Por ello ser cristiano significa renunciar a la soberbia y al poder, para abrazar la “baja posición”, es decir la humildad, la sencillez y el servicio a los demás.Y esto para no provocar el escándalo del que nos habla Mateo, ya que la traducción del griego «skandalon» hace referencia a una trampa, que en el N.T. muchas veces va ligado a la palabra «petra» y es traducido como piedra de tropiezo. Pero el radical etimológico va más allá de lo que sugiere esta traducción: se trata de algo que destroza la vida de una persona. La trampa puede ser la apostasía de la fe o cualquier hecho contrario a la voluntad de Dios, algo que el Señor reprueba, como cualquier tipo de abuso y que el evangelista usa para sacudir las conciencias.

El relato concluye con la sentencia irrevocable “más le valdría que lo hundiesen en lo profundo del mar”, una conclusión espantosa que se presenta donde no hay escapatoria. Esto nos lleva a repensar el cuidado de los menores en nuestros ambientes educativos y que han de ser minuciosamente cuidados a través de serios protocolos de prevención un total apego a la ley para generar esos ambientes cada vez más sanos y seguros.

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