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Jesús pasó haciendo el bien: Patricio Lynch

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Él pasó haciendo el bien» (Hechos 10,38).

Dicha expresión de los Hechos de los Apóstoles a veces pasa desapercibida y refiere a la memoria colectiva que se tenía de Jesús de Nazaret. No estamos ante ninguna formulación cristológica sino ante el recuerdo instalado en el imaginario popular de la figura histórica del carpintero de Nazaret: «Él pasó haciendo el bien» (Hechos 10, 38). Podríamos decir que los Evangelios (Noticias Buenas) son un compendio del bien realizado por Jesucristo a lo largo de su ministerio público: sanaciones, liberaciones, restauración de la dignidad humana, centralidad de la persona ante el rigorismo de la ley, el don del perdón ofrecido gratuitamente, un código de vida expresado en las Bienaventuranzas. Un verdadero acontecimiento que generó reacciones en sus contemporáneos: “Y se asombraron en gran manera, diciendo: Todo lo ha hecho bien” (Marcos 7,37).

La crisis de los abusos sexuales en la Iglesia contrasta con el legado de Jesús, pareciera que en este caso la Iglesia “todo lo ha hecho mal”. La atrocidad de dicho crimen hace resonar con dureza la antítesis al recuerdo histórico de Jesús. Aunque duela debemos decir que en esta situación la Iglesia “pasó haciendo el mal” y pervirtió la herencia recibida. Sólo basta con escuchar a algún sobreviviente de abuso sexual para comprender el profundo daño causado.

No podemos dulcificar el diagnóstico sino hablar con la verdad que libera para evitar caer en errores del pasado y aprovechar este tiempo presente propiciando un giro radical ante el crimen de los abusos sexuales. Ir a la raíz para el cuerpo eclesial significa recuperar la bondad fontal del cristianismo y la riqueza de su experiencia originaria que aconteció en la persona de Jesús de Nazaret. Pasar haciendo el bien puede resultarnos una frase programática y el criterio de discernimiento para evaluar nuestros ambientes eclesiales. ¿Cuál es el bien que necesitan las víctimas de los abusos sexuales? ¿Qué significa buscar el bien para los victimarios? ¿Cómo suscitar una cultura eclesial centrada en el bien?

En la frase resuena el sentido común: Quien hace el bien no abusa del poder, no traiciona la confianza, no manipula conciencias y menos aún abusa sexualmente.

Por otro lado nos motiva a seguir favoreciendo una cultura eclesial caracterizada por el buen trato y las relaciones sanas y transparentes. Este es el camino de la prevención y también de la sanación.

Llevo años siendo testigo de esto en Amigos de Jesús, un Hogar que alberga a numerosos niños y niñas que han sufrido diversas violencias. Así como han sido dañados por vínculos malos, han sido sanados por presencias y vínculos de amor y ternura. Las relaciones humanas cuentan con esta ambivalencia, pueden dañar o sanar, pueden hacer el mal o hacer el bien. El legado de Jesús nos interpela a posicionarnos sólo de un lado: “hacer el bien” y aprender a prevenir el mal. Él es el prototipo del buen trato y a quien debemos volver una y otra vez. Como apóstoles de la prevención nos envía a construir una cultura eclesial centrada en el bien, en vínculos sanos y en redes de relaciones que respeten la dignidad humana. Adherirnos entonces al legado de Jesús y expresamos junto con San Pablo: “No nos cansemos de hacer el bien.” (Gálatas 6,9).

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