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Mensaje del Santo Padre a los participantes en el IV Congreso Latinoamericano – Perú 2025

Estimados hermanos:


Por medio de este mensaje quiero unirme a todos los que participan en el IV Congreso Latinoamericano
promovido por el CEPROME y la Pontificia Comisión para la Protección de los Menores, bajo el título
«Inteligencia artificial y abusos sexuales: un nuevo desafío para la prevención», pidiendo a Dios que sostenga
todos los esfuerzos encaminados a extirpar de la sociedad ese cáncer y, en particular, bendiga la iniciativa
que promueven y los frutos que está llamada a dar.


El tema que han elegido es el de la Inteligencia Artificial que, como un sunami, ha revolucionado las ya de por
sí siempre novedosas realidades de internet. Para un sacerdote anciano, las componentes técnicas de estos
temas pueden resultar arduas de comprender y es difícil estar actualizado concretamente sobre cada uno
de los avances en este universo paralelo al que hemos dado en llamar la red. Sin embargo, la verdad, la
Verdad con mayúscula, que es Jesucristo, siempre será actual, por ende, válida para la reflexión sobre
cualquier argumento que se nos presenta como nuevo.


De las muchas cuestiones que podrían suscitarse sobre la Inteligencia Artificial, y que ciertamente durante
sus trabajos abordarán de forma más sistemática, se me ocurre una que me permito presentar: la de la
responsabilidad. Ustedes saben que el uso de internet crea la sensación de impunidad, como si una gran
distancia nos separase de lo que ocurre, mientras lo observamos desde una lejana ventana. Por más que las
circunstancias son muy distintas, esta fragilidad humana no ha cambiado mucho. Adán y Eva ya probaron a
descargar la propia falta en quien les había tentado y de forma todavía más grave el rey David se esforzó en
hacer desaparecer las huellas de su delito, hasta el punto de cometer un crimen todavía más horrible.
Alejarnos de nuestra responsabilidad no es cosa nueva.


En el caso de la Inteligencia Artificial, esta pretendida impunidad asciende de grado, pues de la mera visión,
trasmisión o recopilación de materiales inapropiados, se pasa a la creación de material “nuevo”, sintético. El
no haber sido nuestra mano a producir esos materiales podría crear la falsa ilusión de que no somos nosotros
a “hacer” algo vergonzoso: a agredir a una persona, a robar una imagen, a usar un concepto o una idea de
otro, a exponer algo íntimo que debía quedar en la esfera privada de la persona. Pero, no es cierto, la máquina
sigue nuestras órdenes, ejecuta, no toma las decisiones, sino en tanto que está programada para ello. Y, del
mismo modo que nosotros conocemos el riesgo que corremos al subirnos a un coche de gran potencia si
pisamos el acelerador o invadimos el carril en sentido contrario, el uso de estas tecnologías puede acarrear
daños. Daño para aquellos que viendo lo que hemos producido lo quieran emular; daño a causa del enorme
flujo de materiales inadecuados que contaminan el entorno; daño en la dificultad que encuentran las
autoridades para discernir entre material real y sintético en orden de velar por la seguridad de las posibles
víctimas, etc. De estos daños deben responder, en el marco de la propia responsabilidad, tanto quien usa tal
máquina como quién la diseñó para que fuese segura.


La Escritura nos puede iluminar en cómo responder a estos desafíos, precisamente en el episodio antes
referido de David, cuando el profeta Natán recrimina al rey su pecado (cf. 2 S 12,9). En primer lugar, dando voz
a Dios y a las víctimas que a Él imploran, de modo que se tome conciencia del daño que se está produciendo.
En segundo lugar, desvelar la mentira que supone el escudarnos en la tecnología para descargar nuestra
conciencia, requiriendo a los individuos, a los diseñadores de estas tecnologías y a las autoridades
competentes, que se impongan límites y normas claras, concretamente evaluables, que permitan perseguir
su uso nocivo o delictivo.


Que Jesús los bendiga y la Virgen Santa los cuide. Y, por favor, no se olviden de rezar por mí.


Roma, San Juan de Letrán, 13 de enero de 2025

América Latina: abusi nella chiesa. Padre Portillo, “nasce ill Consiglio per la prevenzione. Operatori pastorali specifici in ogni diocesi

Nasce il Consiglio latinoamericano per la prevenzione degli abusi nella Chiesa. È questa la principale novità emersa dal Congresso latinoamericano che si è tenuto la scorsa settimana a Città del Messico, su iniziativa del Centro per la ricerca interdisciplinare e la formazione per la protezione dei minori (Ceprome), con la collaborazione della Pontificia Commissione per la protezione dei minori, della Conferenza episcopale messicana (Cem) e del Consiglio episcopale latinoamericano (Celam), Pontificia Università del Messico (che ha ospitato il congresso) e Pontificia Università Gregoriana di Roma.
Lo riferisce al Sir padre Daniel Portillo Trevizo, direttore del Ceprome, che spiega: “È stato un incontro importante e positivo, con la presenza di 24 vescovi, sacerdoti, religiosi, laici, vittime di abusi. Erano di fatto rappresentate tutte le Conferenze episcopali dell’America Latina e del Caribe”.
“Abbiamo anzitutto fatto una lettura sistemica delle situazioni di abuso nel continente – prosegue padre Portillo -. In secondo luogo, abbiamo cercato un approccio legato ad alcuni aspetti della cultura latinoamericana, contrassegnata da forme di machismo, sottomissione, lo stesso clericalismo. In terzo luogo, abbiamo condotto un’analisi sul tema della corruzione dentro la Chiesa. Infine, abbiamo cercato di elaborare una vera e propria spiritualità della prevenzione, anche a partire dal Motu proprio del Papa”. Secondo il direttore del Ceprome, “quello della prevenzione è un vero e proprio apostolato, che riguarda tutti i battezzati. Tutti siamo coinvolti”.
C’è poi la prioritaria attenzione alle vittime: “Nella celebrazione vissuta a Città del Messico, alla presenza di alcune di loro, 24 vescovi hanno chiesto perdono”.
Una delle sfide che si aprono, ora, è quella di formare operatori pastorali specifici e preparati, in ogni Paese e in ogni diocesi, formati a lavorare in modo interdisciplinare, sinodale e collegiale. L’approccio, su tale questione, non può essere solo fiscale, legale. ma più ampio, capace di coinvolgere i vari attori: le parrocchie, i luoghi educativi, le famiglie. E un importante spazio dev’essere dato alle vittime di abuso”.

José Luis Cerra: Reflexiones en torno a mi asistencia al CongresoLA

Pudiera parecer que ya se ha hablado demasiado del problema del abuso sexual a menores por parte de miembros del clero; todos sabemos, además, que las consecuencias han sido catastróficas; Sin embargo, no es posible negar que también hemos avanzado, poco, pero realmente. En este contexto, quisiera compartir, con quien se acerque a este texto, que he ido entendiendo que la prevención del abuso a menores debe seguir ocupando un puesto central en la reflexión y en la vida de las comunidades eclesiales, y que tenemos que acercarnos al tema desde un contexto lo más amplio posible.

Ciertamente, en estos últimos años, como una respuesta concreta al terrible tema del abuso, múltiples diócesis, institutos de vida consagrada, conferencias episcopales e instituciones educativas, se han dado a la tarea de estudiar este complejo problema y han elaborado directrices, líneas guías y protocolos, unos más detallados que otros y puestos en práctica en distintos niveles y grados; sin embargo, la prevención no puede reducirse al diseño de este tipo de herramientas, por más alta calidad que éstas tengan y por más que se implementen y supervisen rigurosamente, tampoco podemos quedarnos en el estudio estricto y científico del tema.

La prevención ha de vivirse de manera eclesial, comunitaria, sinodal, pero, nuevamente, no basta tener nocionalmente claro un buen modelo de Iglesia. Durante más de 50 años hemos estado reflexionando en torno a una Iglesia que es Cuerpo de Cristo, que es Pueblo, que es Sacramento, que es Rebaño; una Iglesia en la que todos somos hermanos, en la que no hay mayor dignidad que la del bautismo y no hay mayor privilegio que el del amor y en donde el más privilegiado es el más débil. No ha sido suficiente. No basta estudiar científicamente un buen modelo de Iglesia, una eclesiología impecable, es necesario vivir la Iglesia según ese modelo, de modo que deje de ser sólo teología y se convierta en vida vivida, en pan nuestro de cada día.

La Iglesia piramidal, la potestad de régimen mal entendida, el clericalismo, pretender vivir al margen o por encima de la ley, la vida diocesana regida a base de decretos, la lejanía entre pastores y laicos, los malos tratos en las oficinas parroquiales y curiales, el burocratismo, las liturgias coreográficas, pero nulamente significativas, los planes pastorales almacenados en los libreros, la mediocridad hecha opción de vida, la difusa participación de la mujer, la exclusión de personas… son signos que están hoy presentes y que fortalecemos día con día, tanto pastores como laicos, todo lo cual inevitablemente, inevitablemente, conduce al abuso, en sus múltiples expresiones, incluyendo, por supuesto, el abuso de poder y el abuso sexual.

He tenido el honor de participar en el Congreso latinoamericano de prevención al abuso del menor, que organizó el Centro de investigación y formación interdisciplinar para la protección del menor (CEPROME) de la Universidad Pontificia de México, que se llevó a cabo del 6 al 8 de noviembre de este año 2019 (https://ceprome.com/congreso). Los ponentes fueron los máximos representantes en el tema a nivel mundial, personas eruditas y con gran profundidad de pensamiento, pero, sobre todo, con un honesto y sensible compromiso por enfrentar de la manera más evangélica y genuinamente eclesial este monstruoso cáncer: Rogelio, Hans, Juan Carlos, Daniel, Mario, Luis Manuel, Amedeo, Charles, Blase Joseph. Además de los contendidos de sus exposiciones, el testimonio de sus vidas fue ya, sin duda, un sólido magisterio. Gracias.

Tal vez esté mal en decirlo, porque el abuso siempre ha de ser tratado con respeto y seriedad; sin embargo, quiero atreverme a decir que el Congreso fue una fiesta, sí, una fiesta. Cada uno de los cuatrocientos sesenta participantes, provenientes de tantos países, tenemos el deseo genuino de hacer algo, de comprometernos de alguna manera, de poner nuestro granito de arena (semilla de mostaza), aunque no sepamos bien cómo, aunque a veces nos asalten las dudas, tengamos titubeos y lloremos en silencio. Ver rostros de hombres y mujeres, de jóvenes y no tan jóvenes, ver alzacuellos y hábitos, jeans, legins, faldas y pantalones, zapatos bien boleaditos, tenis y tacones… todos anotando, todos tomando fotos a las diapositivas, todos charlando de lo mismo fue un verdadero placer, una verdadera fiesta. Honro a todos los que participaron en la logística, desde los que ponían el café y las galletas Surtido Rico, hasta los encargados de las inscripciones y del sonido, de la conducción (damas geniales), de los micrófonos para nuestras preguntas necias ¡Qué alegría ver los restaurantes de los alrededores, llenos de apóstoles de la prevención!

Me conmovió José Luis, el Arzobispo de San Salvador, tan genuino, esforzándose de veras por ser sincero, sentadito como todos y, junto con él, obispos que recibían pedradas, que reían con algunos comentarios, que anotaban y se distraían a veces con el Whats y con el Face, obedeciendo dóciles lo que se les indicaba para la jornada de oración, conmovidos, interesados, como todos. Eso me llena de esperanza, obispos que sean como todos nosotros.

¿Qué me llevo?

  1. La convicción cada vez más arraigada e introyectada de creer en una Iglesia y de construir una Iglesia que sea una madre que ve por todos sus hijos y cuida de todos sus hijos, de manera especial a sus miembros más pequeños y vulnerables; una comunidad de hermanos y hermanas en la que crezca la conciencia de su vocación de crear espacios y relaciones en los que prevalezca el buen trato, el cual refleje de manera concreta y delicada el mandamiento del amor. Una Iglesia cada vez menos preocupada de su prestigio, de su imagen y cada vez más comprometida en responder a su vocación irrenunciable de predicar a Jesucristo y establecer su Reino. Una comunidad en la que exista el compromiso explícito de luchar entre todos contra todo tipo de abuso: la verdad no se impone, la autoridad no es autoritarismo, las consultas no son información de decisiones tomadas, las relaciones entre nosotros y con los demás han de ser por lo menos educadas, cordiales y respetuosas. La prevención o es sinodal o no es.
  2. Lograr el equilibro no es fácil. Existen distintos planos desde donde hemos de enfrentar el problema del abuso, teniendo cuidado de no absolutizar o, al menos, polarizar algún aspecto en específico y relativizar o excluir otros. Son varios los pilares que es necesario integrar, sin dogmatizar ninguno de ellos y sin prescindir de ninguno de ellos:
  3. a)La teología. No podemos entender el abuso de cualquier manera, sino como cristianos y con la mente, los ojos y el corazón de los cristianos. La reflexión debe partir de lo que Dios mismo nos ha revelado en su Hijo muerto en la Cruz y resucitado. Jesucristo es la víctima a la que pueden unirse todas las víctimas; sus heridas abiertas son las heridas de todos los que, como Jesús, llevan heridas también siempre abiertas; los verdugos de Jesús fueron los líderes de su propio pueblo, igual que nuestros ministros perpetradores, nuevos sumos sacerdotes. La teología, así, debe derivar en eclesiología y en mística.
  4. b)La psicología. Los estudios científicos en torno al abuso son innumerables y aportan herramientas imprescindibles. Aunque la psicología no es una ciencia exacta y el misterio del ser humano trasciende todo esquema, la ciencia nos ha permitido acercarnos con mayor objetividad a lo que pasa en la mente, en el corazón, en la historia y en los dolores y desconciertos de víctimas y victimarios. El ser humano es un inmenso misterio, pero sin la psicología andaríamos totalmente a ciegas y sin herramienta alguna.
  5. c)El derecho. Verdad y justicia son metas, horizontes, anhelos, que deben partir de la caridad. El abuso es siempre injusto y se basa en el engaño, en la mentira, es sometimiento de un poderoso sobre un inerme. La codificación de leyes y los procesos legales, incluyendo los penales, tienen como objetivo justamente servir a la verdad y ver por los débiles. Cuando la comunidad cristiana se concibe a sí misma como instancia que hace cumplir la ley y que se somete a la ley, civil y canónica, se compromete frontalmente contra el abuso, desde una plataforma firme y luminosa.
  6. d)La pastoral. La vida cotidiana de las comunidades eclesiales es el ámbito natural y necesario de donde debe partir toda reflexión, toda ciencia, toda ley, toda experiencia, pero también a donde todo debe desembocar. Las conferencias episcopales, los institutos de vida consagrada, las diócesis, las parroquias, los movimientos, asociaciones y pastorales, en fin, todas las instancias eclesiales, nos vemos obligados a hacer vida cotidiana la prevención como un estilo de vida y la intervención como un acto de justicia y caridad, inductiva y deductivamente. Nos debemos organizar, nos debemos poner de acuerdo, debemos verificar que las cosas no se queden en teoría, debemos tener una pastoral organizada y eficaz en la que sobresalga una opción decidida por la prevención. La mentalidad y la acción de toda la Iglesia, y de cada uno de sus miembros debe confluir en una misma dirección: el bien de todos, especialmente de los más débiles.
  7. Escuchar a las así llamadas víctimas, no como objetos de compasión, no como instrumentos de análisis, no como banderas exhibicionistas de autoafirmación o autojustificación, sino escuchando en ellas y en ellos la voz que Dios nos está dirigiendo y que es el único factor eficaz de verdadera y profunda transformación y conversión personal y eclesial. Quien no ha escuchado a las víctimas y no ha llorado con ellas, no podrá entender nunca y nada del abuso. Me inclino con veneración y expreso mi profundo respeto y admiración ante el testimonio de los sobrevivientes. Son ellos y ellas quienes están marcando la verdadera diferencia.

La prevención es una realidad que está a final de cuentas empezando, es una página nueva en la historia de la Iglesia, aunque esté arraigada en el mismo Evangelio; estamos iniciando una etapa, que ciertamente no nos llevará seguramente a la erradicación permanente del problema, pero que nos está conduciendo a poner en el centro a las víctimas y a contribuir a la construcción de nuevos ambientes, en los que finalmente la Iglesia pueda ser un hogar seguro para todos, siempre y cuando seamos todos quienes nos comprometamos: nadie está al margen o fuera de la responsabilidad.

¿Qué me llevo? Esperanza.

Congreso LA: Urge capacitar agentes dispuestos a garantizar la protección de personas vulnerables

Durante la sesión inaugural Doctor presbítero Daniel Portillo Trevizo, recordó que la prevención del abuso sexual debe asumirse como un camino sinodal

“La Iglesia no puede esperar cambios si sigue haciendo los mismos procedimientos, urge capacitar agentes dispuestos a garantizar la protección de las personas en situaciones de vulnerabilidad”

(Celam).- Hoy se inició el Congreso Latinoamericano sobre la prevención del abuso en la Iglesia Católica. Evento organizado gracias a la alianza entre instituciones como la Comisión Pontificia para la Protección de menores, la Universidad Pontificia de México, la Pontificia Universidad Gregoriana, la Conferencia Episcopal de México y el Consejo Episcopal Latinoamericano.

Se hacen partícipes de esta iniciativa 400 delegados provenientes de Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, El salvador, Guatemala, Honduras, México, Nicaragua, Paraguay, Panamá, Perú, Puerto Rico y Venezuela. Se trata de obispos, consagrados y laicos dispuestos a asumir el rol de apóstoles de la prevención del abuso sexual como delito, acogiendo la invitación del Papa Francisco.

Durante la sesión inaugural Doctor presbítero Daniel Portillo Trevizo, recordó que la prevención del abuso sexual debe asumirse como un camino sinodal, en el que será vital el empeño colaborativo de las instituciones para privilegiar la dignidad del menor, entendiendo que los esfuerzos parciales no tendrán mayor impacto sino hay una conciencia colectiva sobre la gravedad de la problemática en el continente. La Iglesia no puede esperar cambios si sigue haciendo los mismos procedimientos, urge capacitar agentes dispuestos a garantizar la protección de las personas en situaciones de vulnerabilidad, para lo cual será necesario establecer sinergias y trabajar con una perspectiva de carácter interdisciplinario.

Durante los próximos días el congreso se dedicará a la reflexión sobre temas relacionados con la infancia y la Iglesia, así como las acciones para prevenir el abuso sexual en el contexto eclesial además de las medidas cautelares establecidas para los diferentes casos y los procesos integrales de prevención y discernimiento vocacional.

Durante el primer día se reflexionó sobre la Iglesia latinoamericana y el problema del abuso sexual, la prevención de los abusos desde el principio “Tolerancia cero”, el escándalo desde una lectura sistemática, la responsabilidad de las Conferencias Episcopales y los superiores generales en la lucha contra el abuso de menores, entre otros.

Los ponentes

El Congreso Latinoamericano sobre la prevención del abuso en la Iglesia católica desarrollará sus temáticas de la mano de los siguientes invitados:

– Cardenal Blaise Joseph Cupich: Arzobispo metropolitano de Chicago.

– Cardenal Carlos Aguiar Retes: Arzobispo Primado de México y custodio de la imagen de la Virgen de Guadalupe.

– Monseñor Charles Scicluna: Arzobispo de la Arquidiocesis de Malta, promotor de justicia en la Congregación para la Doctrina de la fe.

– Monseñor Rogelio Cabrera López: Presidente de la Conferencia Episcopal de México y presidente del Consejo de Asuntos Económicos del CELAM.

– Monseñor Luis Manuel Alí Herrera: Vicario General del Centro de Comunión y Participación de la Arquidiócesis de Bogotá, responsable de las comunidades religiosas, movimientos laicos y de la formación inicial y permanente de los sacerdotes diocesanos.

– Dra. María Cristina Perceval: Directora Regional de UNICEF para América Latina y el Caribe.

– Dr. Hans Zollner: Sacerdote doctorado en Teología y licenciado en Psicología y Psicoterapia.

– Dr. Amedeo Cencini: Profesor de pastoral vocacional y de metodología de la dirección espiritual en la Universidad Salesiana de Roma.

– Dr. Daniel Portillo Trevizo Pbro: Sacerdote de la Arquidiócesis de Chihuahua. Estudió licenciatura en Teología Espiritual y especialización en formación sacerdotal en la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma.

– Dr. Mario Medina Balam: Sacerdote de la Arquidiócesis de Yucatán, doctorado en derecho canónico por la Universidad Saint Paúl de Ottawa en Canadá. Profesor y decano de la Facultad de Derecho Canónico.

– Juan Carlos Cruz: Director de la Fundación para la confianza. Víctima del caso Karadima en Chile.

Congreso Latinoamericano: La prevención del abuso debe asumirse como un camino sinodal.

Prensa CELAM. Hoy se inició el Congreso Latinoamericano sobre la prevención del abuso en la Iglesia Católica. Evento organizado gracias a la alianza entre instituciones como la Comisión Pontificia para la Protección de menores, la Universidad Pontificia de México, la Pontificia Universidad Gregoriana, la Conferencia Episcopal de México y el Consejo Episcopal Latinoamericano.

Se hacen partícipes de esta iniciativa 400 delegados provenientes de Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, El salvador, Guatemala, Honduras, México, Nicaragua, Paraguay, Panamá, Perú, Puerto Rico y Venezuela. Se trata de obispos, consagrados y laicos dispuestos a asumir el rol de apóstoles de la prevención del abuso sexual como delito, acogiendo la invitación del Papa Francisco.

Durante la sesión inaugural Doctor presbítero Daniel Portillo Trevizo, recordó que la prevención del abuso sexual debe asumirse como un camino sinodal, en el que será vital el empeño colaborativo de las instituciones para privilegiar la dignidad del menor, entendiendo que los esfuerzos parciales no tendrán mayor impacto sino hay una conciencia colectiva sobre la gravedad de la problemática en el continente. La Iglesia no puede esperar cambios si sigue haciendo los mismos procedimientos, urge capacitar agentes dispuestos a garantizar la protección de las personas en situaciones de vulnerabilidad, para lo cual será necesario establecer sinergias y trabajar con una perspectiva de carácter interdisciplinario.

Durante los próximos días el congreso se dedicará a la reflexión sobre temas relacionados con la infancia y la Iglesia, así como las acciones para prevenir el abuso sexual en el contexto eclesial además de las medidas cautelares establecidas para los diferentes casos y los procesos integrales de prevención y discernimiento vocacional.

Durante el primer día se reflexionó sobre la Iglesia latinoamericana y el problema del abuso sexual, la prevención de los abusos desde el principio «Tolerancia cero«, el escándalo desde una lectura sistemática, la responsabilidad de las Conferencias Episcopales y los superiores generales en la lucha contra el abuso de menores, entre otros.

Los ponentes

El Congreso Latinoamericano sobre la prevención del abuso en la Iglesia católica desarrollará sus temáticas de la mano de los siguientes invitados:

– Cardenal Blaise Joseph Cupich: Arzobispo metropolitano de Chicago.

– Cardenal Carlos Aguiar Retes: Arzobispo Primado de México y custodio de la imagen de la Virgen de Guadalupe.

– Monseñor Charles Scicluna: Arzobispo de la Arquidiocesis de Malta, promotor de justicia en la Congregación para la Doctrina de la fe.

– Monseñor Rogelio Cabrera López: Presidente de la Conferencia Episcopal de México y presidente del Consejo de Asuntos Económicos del CELAM.

– Monseñor Luis Manuel Alí Herrera: Vicario General del Centro de Comunión y Participación de la Arquidiócesis de Bogotá, responsable de las comunidades religiosas, movimientos laicos y de la formación inicial y permanente de los sacerdotes diocesanos.

– Dr. Hans Zollner: Sacerdote doctorado en Teología y licenciado en Psicología y Psicoterapia.

– Dr. Amedeo Cencini: Profesor de pastoral vocacional y de metodología de la dirección espiritual en la Universidad Salesiana de Roma.

– Dr. Daniel Portillo Trevizo Pbro: Sacerdote de la Arquidiócesis de Chihuahua. Estudió licenciatura en Teología Espiritual y especialización en formación sacerdotal en la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma.

– Dr. Mario Medina Balam: Sacerdote de la Arquidiócesis de Yucatán, doctorado en derecho canónico por la Universidad Saint Paúl de Ottawa en Canadá. Profesor y decano de la Facultad de Derecho Canónico.

– Juan Carlos Cruz: Director de la Fundación para la confianza. Víctima del caso Karadima en Chile.

México: 1er Congreso Latinoamericano sobre prevención del abuso en la Iglesia

(ZENIT – 6 nov. 2019).- El I Congreso Latinoamericano sobre la prevención del abuso en la Iglesia Católica se celebra en el auditorio de la Universidad Pontificia de México del 6 al 8 de noviembre de 2019, informa la agencia católica de noticias argentina AICA.

Organizado por el Centro de investigación y formación interdisciplinar para la protección del menor (CEPROME), el congreso cuenta con el apoyo de la Pontificia Comisión para la Protección de Menores, la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) y el Consejo Episcopal Latinoamericano.

Además, el CEPROME está respaldado por la Universidad Pontificia de México y la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma.

Análisis y reflexión

El tema central se desarrollará en torno al análisis y a la reflexión en materia de infancia, prevención del abuso sexual en la Iglesia, medidas cautelares, procesos integrales de prevención y discernimiento vocacional.

El padre Daniel Portillo, director del CEPROME, subrayó que “el drama del abuso sexual de menores es un problema global que requiere justamente una solución global. De ahí que el objetivo del congreso sea generar una discusión abierta y exhaustiva para crear conciencia y movilizar acciones, para ofrecer una mejor protección de los niños, niñas y adolescentes en Latinoamérica”.

“Este primer congreso latinoamericano es un primer acercamiento entre los distintos países, con la finalidad de generar sinergias interinstitucionales, diocesanas, nacionales, que favorezcan una mayor protección en nuestro ambiente latinoamericano”, agregó el sacerdote.

Formación, prevención e intervención

El padre Portillo indicó que el congreso está especialmente dirigido a “las personas que están trabajando en el ámbito de la formación, de la prevención, de la intervención en el tema del abuso sexual infantil eclesial”.

“Está destinado a aquellas diócesis, congregaciones de nuestro continente latinoamericano que pretendan favorecer o generar una reflexión sobre una acción como esta” añadió que “el congreso nos ayuda para darnos cuenta de que la prevención es un compromiso y una responsabilidad de todos. No es una acción puramente de la jerarquía, sino que es una responsabilidad de la comunidad eclesial en la que estamos involucrados todos”.

Ponentes 

Entre los ponentes del congreso se encuentra Mons. Charles Scicluna, secretario adjunto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, arzobispo de Malta y uno de los mayores expertos en prevención y lucha contra los casos de abusos sexuales cometidos por miembros del clero.

También estará presente el sacerdote jesuita Hans Zollner, presidente del Centro para la Protección de Menores de la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma.

Entre otros expositores también estarán presentes el arzobispo de Monterrey y presidente de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), Mons. Rogelio Cabrera; el arzobispo de México, cardenal Carlos Aguiar Retes; y el arzobispo de Chicago, cardenal Blase Cupich.

Congreso Latinoamericano: Transparencia ante los diversos rostros que tiene el abuso.

“La Iglesia latinoamericana y caribeña continúa en su misión de actuar decididamente con claridad y transparencia frente a los diversos rostros que tiene el abuso”. Así lo ratificó el presidente del Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM), Monseñor Miguel Cabrejos Vidarte al enviar su saludo a los participantes en el Congreso Latinoamericano sobre la prevención del abuso de menores que se desarrolla en México.

Mons. Cabrejos recordó que el abuso tiene diferentes rostros que no solo abarca temas sexuales sino los efectos de las relaciones mediadas por el poder, la manipulación de la conciencia y la dominación.

Al respecto invitó a reafirmarnos y trabajar juntos en la misión de implementar una política de prevención y tolerancia cero, lo que implica contar con el compromiso de pastores, sacerdotes, religiosos y laicos consecuentes con su servicio a Dios.

El presidente del CELAM subrayó que este congreso busca seguir reflexionando y reafirmando la protección de menores, así como seguir difundiendo las acciones de prevención del abuso sexual en el entorno de la Iglesia y las medidas de reparación de las víctimas.

Los asistentes al Congreso Latinoamericano vienen reflexionando sobre la reforma eclesial latinoamericana de cara al tema del abuso, refiriéndose de manera concreta a la reforma espiritual a partir de los casos de abusos sexuales a menores, los procesos integrales de prevención y la atención pastoral a las víctimas y comunidades eclesiales.

La Iglesia Latinoamericana discutirá en Congreso sobre la Prevención del Abuso de Menores

Del 6 al 8 de noviembre próximo, tendrá lugar el “Congreso latinoamericano sobre la prevención del abuso de menores en la Iglesia católica” en la Universidad Pontificia de México. El tema central  se desarrollará en torno al análisis y a la reflexión en materia de infancia, prevención del abuso sexual en la Iglesia, medidas cautelares, procesos integrales de prevención y discernimiento vocacional.

En entrevista para Vida Nueva, el sacerdote Daniel Portillo Trevizo, director del Centro de Investigación y Formación Interdisciplinar para la Protección del Menor (CEPROME) -organismo que convoca el encuentro- se refirió a los avances que ha tenido la Iglesia en México en este tema.

Sobre el congreso, manifestó que uno de los objetivos es “la generación de redes, de relaciones, que permitan fortalecer el trabajo preventivo, así como identificar las comisiones y diversos equipos de trabajo que están ya inmersos en esta labor”.

A su vez –añadió– el Congreso permitirá tener una noción de lo que la Iglesia Latina ha padecido en cuanto al abuso se refiere, así como de las estrategias que se han implementado para hacer justicia a tal realidad. “Aquí la importancia de la interdisciplinariedad, pues diversos expertos, desde la ciencia que dominan, aportan herramientas y métodos concretos para bien de la Iglesia y la sociedad en general”.

Una red que coincida en principios y filosofía

Por otro lado, Daniel Portillo se refirió al trabajo que ha realizado el CEPROME en la prevención del abuso: “evidentemente trae consigo sus desafíos particulares, porque es una realidad latente, y además es un tema que interpela a quien trabaja dentro de una estructura eclesial”.

En relación con las problemáticas concretas que ha enfrentado como director de este centro, consideró que “la más latente podría ser la incertidumbre que genera invertir (en todos los sentidos) a un proyecto de este alcance, pues implica un trabajo de tiempo completo, un verdadero compromiso, total transparencia, relaciones, recursos y, por supuesto, sensibilidad para acompañar a quien se ha visto afectado por algún abuso”.

No obstante, manifestó que pese a esas “dificultades, han sido más las satisfacciones de poder ver que las metas trazadas se van llevando a cabo, así como un sinfín de personas convencidas y comprometidas con éste apostolado”.

A tres años de haberse creado el CEPROME, su director consideró que el mayor acierto ha sido el prestar atención al trabajo en conjunto. “Afrontar la cultura del abuso de manera solitaria resulta sumamente complicado, como si sólo ‘nosotros’ tuviésemos la ‘fórmula’ para ello. El trabajo en conjunto te permite dimensionar tus avances e identificar aquello en lo que hace falta seguir creciendo, compartir estrategias, sumar esfuerzos, crear una red que coincida en principios y filosofía”.

Daniel Portillo enfatizó que el CEPROME tiene como uno de sus principios el trabajo colegial y sinodal, caminar en conjunto: “sabemos la importancia y el alcance que tanto las diócesis y cada conferencia episcopal tienen en sus respectivos territorios. A final de cuentas, hablando en un sentido estricto, son ellas las que deben responder a cada uno de sus desafíos. CEPROME viene a ser una opción y un espacio de formación para que las diócesis y conferencias formen y capaciten a los diversos agentes de pastoral”.

Los avances en México

Para el sacerdote, el hecho de que se hable abiertamente del tema, en comparación de años o décadas pasadas, es ya un gran avance para la Iglesia en México. “Ahora bien –dice– no todo se queda en ‘habladurías’, sino que diversas diócesis, presbiterios, seminarios e instituciones educativas, han solicitado formación al respecto, se acercan para solicitar asesoría en cuanto a protocolos y códigos de conducta. Esas acciones son pasos importantes, pues no es nada sencillo hacerlo, se necesita de mucha valentía”.

En todo proceso –añadió- “hablar de avances implica también tomar en cuenta ‘lo que falta’, claro, sin obsesionarse ni por uno ni por otro, pero tener una visión amplia y objetiva del contexto. Lo menciono porque aún existen sectores del país, que por razones diversas, incluso que desconozco, aún no se percibe interés alguno por iniciar un trabajo. Espero que sea cuestión de tiempo para que puedan sumarse y trabajar en sintonía como pueblo fiel Mexicano”.

Finalmente, refirió que la realidad del abuso, tanto dentro como fuera de la Iglesia, es un tema y una realidad, “además de triste, incómoda”, por lo que consideró que es necesario asumir un compromiso, “pues lamentarse solamente no aporta mucho; se necesitan acciones concretas y resultados palpables que avalen el trabajo que se está realizando”.

Consideró que no se debe tener miedo de invertir los recursos necesarios para este trabajo, no sólo económicos, sino personales, de tiempo, de reflexión académica. “Lo he dicho en anteriores espacios, y lo sostengo, puede parecer que la prevención cuesta, pero atender a una víctima cuesta mucho más. De tal manera que la prevención es un compromiso y una responsabilidad de todos”.

México prepara Congreso Latinoamericano sobre prevención de abusos en la Iglesia: Prensa CELAM

Prensa CELAM. Del 6 al 8 de noviembre México será la sede del Congreso Latinoamericano sobre la prevención del abuso en la Iglesia Católica . Un evento organizado gracias a la alianza de instituciones como la Comisión Pontificia para la Protección de menores, la Universidad Pontificia de México, la Pontificia Universidad Gregoriana, la Conferencia Episcopal de México y el Consejo Episcopal Latinoamericano.

El congreso se dedicará al análisis y reflexión sobre temas relacionados con la infancia y la Iglesia así como las acciones para prevenir el abuso sexual en la Iglesia, las medidas cautelares que se han establecidos en los diferentes casos y los procesos integrales de prevención y discernimiento vocacional.

Según la agenda prevista se abordarán temas como el abuso sexual en la Iglesia y de manera específica en América Latina y el Caribe; así como la reforma eclesial frente al tema del abuso y los procesos de intervención que se deben ejecutar para frenar los efectos de la problemática.

Los ponentes

– Cardenal Blaise Joseph Cupich: Arzobispo metropolitano de Chicago.

– Cardenal Carlos Aguiar Retes: Arzobispo Primado de México y custodio de la imagen de la Virgen de Guadalupe.

– Monseñor Charles Scicluna: Arzobispo de la Arquidiocesis de Malta, promotor de justicia en la Congregación para la Doctrina de la fe.

– Monseñor Rogelio Cabrera López: Presidente de la Conferencia Episcopal de México y presidente del Consejo de Asuntos Económicos del CELAM.

– Monseñor Luis Manuel Alí Herrera: Vicario General del Centro de Comunión y Participación de la Arquidiocesis de Bogotà, responsable de las comunidades religiosas, movimientos laicos y de la formación inicial y permanente de los sacerdotes diocesanos.

– Dra. María Cristina Perceval: Directora Regional de UNICEF para América Latina y el Caribe.

– Dr. Hans Zollner: Sacerdote doctorado en Teología y licenciado en Psicología y Psicoterapia.

– Dr. Amedeo Cencini: Profesor de pastoral vocacional y de metodología de la dirección espiritual en la Universidad Salesiana de Roma.

– Dr. Daniel Portillo Trevizo: Sacerdote de la Arquidiócesis de Chihuahua. Estudió licenciatura en Teología Espiritual y especialización en formación sacerdotal en la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma.

– Dr. Mario Medina Balam: Sacerdote de la Arquidiócesis de Yucatán, doctorado en derecho canónico por la Universidad Saint Paúl de Ottawa en Canadá. Profesor y decano de la Facultad de Derecho Canónico.

– Juan Carlos Cruz: Director de la Fundación para la confianza. Víctima del caso Karadima en Chile.

México acogerá Congreso Latinoamericano de prevención de abusos en la Iglesia

México acogerá entre el 6 y el 8 de noviembre de este año la primera edición del Congreso Latinoamericano sobre la Prevención del Abuso de Menores en la Universidad Pontificia de México.
Organizado por el Centro de investigación y formación interdisciplinar para la protección del menor (CEPROME), el evento cuenta con el apoyo de la Pontificia Comisión para la Protección de Menores, la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) y el Consejo Episcopal Latinoamericano.
Además, el CEPROME tiene el respaldo de la Universidad Pontificia de México y la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma.
En diálogo con ACI Prensa, el P. Daniel Portillo, director del CEPROME, subrayó que el drama del abuso sexual de menores “es un problema global que requiere justamente una solución global. De ahí que el objetivo del congreso sea generar una discusión abierta y exhaustiva para crear conciencia y movilizar acciones, para ofrecer una mejor protección de los niños, niñas y adolescentes en Latinoamérica”.

“También este primer congreso latinoamericano es un primer acercamiento entre los distintos países, con la finalidad de generar sinergias interinstitucionales, diocesanas, nacionales, que favorezcan una mayor protección en nuestro ambiente latinoamericano”.
Entre los ponentes del congreso figura Mons. Charles Scicluna, Secretario Adjunto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, Arzobispo de Malta y uno de los mayores expertos en prevención y lucha contra los casos de abusos sexuales cometidos por miembros del clero.
También estará presente el sacerdote jesuita Hans Zollner, presidente del Centro para la Protección de Menores de la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma.
Entre otros expositores también estarán presentes el Arzobispo de Monterrey y presidente de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), Mons. Rogelio Cabrera; el Arzobispo de México, Cardenal Carlos Aguiar Retes; y el Arzobispo de Chicago (Estados Unidos), Cardenal Blase Cupich.
El P. Portillo señaló que un congreso como este “es importante en este momento específico de la Iglesia”, especialmente “porque pretendemos ofrecer acciones concretas”.
“Nosotros no podemos estar pidiendo perdón si no tomamos en cuenta las acciones necesarias que debemos ejecutar”, dijo.
El sacerdote mexicano indicó que el congreso está especialmente dirigido a “las personas que están trabajando en el ámbito de la formación, de la prevención, de la intervención en el tema del abuso sexual infantil eclesial”.
“Está destinado para aquellas diócesis, congregaciones de nuestro continente latinoamericano que pretendan favorecer o generar una reflexión sobre una acción como esta”.
“El congreso nos ayuda para darnos cuenta de que la prevención es un compromiso y una responsabilidad de todos. No es una acción puramente de la jerarquía, sino que es una responsabilidad de la comunidad eclesial en la que estamos involucrados todos”, subrayó.
Para el P. Portillo, frente al drama de los abusos “necesitamos preguntarnos desde lo concreto de mi persona cómo puedo sumar o colaborar para favorecer un ambiente más seguro en nuestra Iglesia”.
Además, indicó, “la prevención necesita de mucha humildad de parte de nosotros, para darnos cuenta que es necesario también escuchar otras voces, otras realidades de otras situaciones que ya han experimentado, han vivido, han padecido este mal y pueden abonar mucho con la experiencia o con la investigación, el análisis o la atención que cada persona ha ido desarrollando”.
También a través de un evento internacional como este se pueden favorecer “sinergias interinstitucionales, nacionales, entre la misma Iglesia, entre cada conferencia episcopal, entre cada congregación, entre las distintas diócesis que conformamos la realidad latinoamericana, para favorecer una suma de esfuerzos”, aseguró.