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MENSAJE: CON OCASIÓN DEL DÍA INTERNACIONAL DE LA MUJER

MENSAJE

con ocasión del Día Internacional de la Mujer

Ciudad de México, a 8 de marzo de 2020

En el año de 1945 la Carta de las Naciones Unidas se convirtió en el primer acuerdo internacional que establecía el principio de igualdad entre mujeres y hombres y, 30 años después, esa misma institución estableció el 8 de Marzo como el Día Internacional de la Mujer.

¿Qué ha sucedido desde entonces con los derechos de la mujer? Hoy a 75 años de ese momento, la violencia contra las mujeres ha alcanzado niveles nunca antes vistos en la historia de la Humanidad, no solo en número, sino en la forma en la que se ha sistematizado a través del llamado crimen organizado y con fenómenos tan diversos como la trata de mujeres (adultas, adolescentes y niñas), la pedopornografía, el secuestro, tortura y abuso sexual de niñas o la prostitución forzada, entre otros, presente de manera  indiscriminada y global, y que no es sino reflejo de la descomposición progresiva de una sociedad que tolera y ha normalizado toda clase de violencia y abusos en su seno.

Millones de mujeres de todas las edades, niveles socioeconómicos y cultura son violentadas todos los días sin que los gobiernos y sus instituciones puedan neutralizar dicho fenómeno por medio de leyes y sanciones que en muchos casos terminan siendo “letra muerta”. Es por ello que la respuesta y solución al tremendo problema de la violencia contra las mujeres le corresponde a la sociedad misma; ella es quien debe decir “¡Ni una más, basta¡” y establecer las bases de una convivencia bajo los principios de una cultura del respeto a la dignidad de la mujer, el buen trato y la creación de lazos que fomenten la paz entre las personas sin diferencias de género.

EL Consejo Latinoamericano del CEPROME se une este día a la lucha por el derecho a una vida digna y feliz de toda mujer: niña, adolescente o adulta.

Comunicado: Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer

COMUNICADO

Con ocasión del Día Internacional de la Eliminación

de la Violencia contra la Mujer:

 

La violencia en cualquiera de sus manifestaciones debe ser combatida desde todos los frentes: social, político, familiar. La violencia contra la mujer constituye a lo largo de la Historia de la humanidad un fenómeno pandémico que en numerosos países se ejerce de manera sistemática y normalizada.

 

Esta realidad social tiene un fundamento antropológico que ha sido estudiado desde hace varios años hasta llegar a recibir actualmente un nombre específico: violencia de género; y nuestro continente Latinoamericano no es la excepción.

 

Como institución que busca prevenir el abuso sexual, forma extrema de violencia, el Consejo Latinoamericano para la Prevención del abuso sexual (CEPROME LATINOAMÉRICA) se une a toda voz, proyecto e iniciativa que prevenga, atienda y proteja de la violencia a las mujeres de cualquier parte del mundo este 25 de Noviembre,  Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la mujer.

 

“La prevención es un compromiso y una responsabilidad de todos”

Ciudad de México a 25 de noviembre de 2019

 

Consejo Latinoamericano CEPROME

  • Daniel Portillo Trevizo
  • Ilva Myriam Hoyos/Colombia
  • Patricia Espinosa Hernández/México
  • Luis Ernesto Rodríguez y Rodríguez/El Salvador
  • Susana Inch Sainz/Bolivia
  • María Inés Franck/Argentina

La mujer, agente de prevención: Alan Barrio

JESÚS Y LA SAMARITANA (JN 4, 1-42)

LA MUJER, COMO AGENTE DE PREVENCIÓN

En toda estructura compuesta por personas, se corre el riesgo de subordinar la dignidad humana en base a la función desempeñada en dicho constructo. Esta visión, por demás inhumana, genera tendencias que consideran el poder como sinónimo de valor y respeto.

La época en que Jesús de Nazaret desarrolla su función pública no está exenta de aquel ambiente permeado por lo “políticamente correcto”; es decir, por aquello que, si bien es cierto, trae consigo una aparente estabilidad a la estructura, pero que no sucede así con la realidad concreta de la persona. Y, precisamente, la constante denuncia que hace el Galileo es hacia quienes pretenden ser dueños de la ley, imponiendo severos castigos a aquellos que consideraban, desde su cegada y reducida concepción, indignos.

En este contexto, una mujer de Samaria, cuya vida personal se encontraba en ese momento en un estado que necesita de la prudencia, de la empatía y la sensibilidad, se encuentra con Jesús, un judío respetable, pero controversial por la incomodidad que causaba a los“dueños” religiosos y políticos de la zona. La mujer, como era de esperarse, se presenta en una actitud defensiva, pues seguramente ya no estaba dispuesta en recibir un calificativo más. Sin embargo, Jesús, haciendo a un lado los esquemas tan apilados, pone al centro la dignidad de dicha mujer, lo cual propicia que se genere un diálogo y un encuentro entre ambos, un hombre y una mujer.

Vale la pena plantear la siguiente pregunta: ¿qué semejanzas encuentran las estructuras de aquella época, con la estructura eclesial actual? Resulta urgente replantear esa cuestión una y otra vez, con la finalidad de que la mujer encuentre una participación contundente en el rumbo de la Iglesia; que sus decisiones impacten directamente en el núcleo y esencia misma de sus estructuras, pues, ¿no es acaso la Iglesia llamada “esposa” y “madre”?

Fomentemos una Iglesia donde la mujer, los menores y personas vulnerables, puedan encontrar un espacio digno para desarrollar su persona; espacio donde tantos años se les ha cerrado la puerta, negándoles su participación.

Alan Barrio.