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Acompañar como Jesús acompaña: Carolina Tellez

Mc. 5,35-42

Versículo 35: tu hija ha muerto no sigas molestando al maestro. Un padre que no pierde la fe… No se rinde… Le dice al Maestro lo que su hija está pasando y a pesar de que “ha muerto” sigue con Él. Y Jesús, le anima a seguir teniendo fe. Y Jesús va… va acompañado a donde la niña está.

Este gesto de Jesús, que se acerca, que no se rinde, que no hace caso de las burlas, es una profunda enseñanza de acercamiento a las víctimas…Él nos enseña a ver mas allá de la “muerte” que tenemos frente a nosotros de tantas maneras cuando una víctima al fin es atendida.Y confronta a quien se burla de su certeza de Vida donde otros solo ven muerte… Sigue y se acerca en el gesto de infinito amor y compasión…

“La tomó de la mano y le dijo: Talitha kum…”Un gesto de ternura y confianza en la Vida que habita en ella.

Para mí, este pasaje es una enseñanza profunda de acompañamiento a quien ha vivido un abuso, una enseñanza completa de cercanía, certeza y confianza en los recursos vitales de esta pequeña. Una enseñanza de esperanza y credibilidad. Jesús no duda del padre de la niña, va, se acerca, no duda a pesar del escándalo que se ha generado ante esta “muerte”. Él sigue, y va con la víctima que pareciera muerta… Y la “toca” como principio de existencia, y la valida en su realidad… Y solo entonces le habla.

Este hermoso camino es una enseñanza completa del proceso de acompañamiento y sanación: credibilidad en la víctima y su familia, enfrentamiento del escándalo con firmeza y verdad… Y lo más importante: la cercanía y la validación que permite la invitación a la vida.

Agradezco a Jesús, el Gran Terapeuta, cómo acompaña y sugiere a través de su Palabra paso a paso lo que tenemos que hacer ante esta realidad de los  abusos a menores. Jesús nos invita a generar esperanza y sanación.

“Es responsabilidad eclesial pedir perdón a Dios, a las víctimas, a las comunidades, a las familias que se vieron afectadas por un abuso”.

El Centro de investigación y formación interdisciplinar para la protección del menor (CEPROME) anunció la realización de una Jornada de Oración por las Víctimas de abuso sexual, este 16 de julio.

El evento, que se realizará desde la 1:15 p.m. (hora local) en el auditorio de la Universidad Pontificia de México en Ciudad de México, será presidido por Mons. Alfonso Miranda, secretario general de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), y responsable de la Comisión para la protección de menores.

En diálogo con ACI Prensa, el P. Daniel Portillo, director del CEPROME, subrayó que la jornada de oración surge de la conciencia de que “somos una comunidad creyente que también creemos que la restauración tiene que ser de manera integral”.

“No nomas exigimos justicia, no nomás nos preparamos, investigamos, sino también somos creyentes, que sabemos que ante aquello que muchas veces humanamente rebasa nuestros límites, también necesitamos de la providencia y del auxilio de Dios”, indicó.

Sin embargo, precisó, “la jornada de oración no se presenta como algo ajeno, paralelo, alterno o contrario a la petición de justicia. La jornada de oración presupone que la Iglesia debe hacerse responsable de estos actos que se han cometido”.

“Una jornada de oración no suple la justicia”, explicó, sino que “invocamos también al Dios en el que creemos, al Dios por el que servimos, para que asista también a su Iglesia, que nos conceda el don de la renovación, que nos conceda renovar nuestros corazones también para que estén dispuestos a escuchar siempre a las víctimas, para atender mejor esta situación”.

En la jornada habrá una reflexión del Evangelio y participarán víctimas de abusos que compartirán sus testimonios. También se realizará una petición eclesial de perdón por estos actos.

El P. Portillo señaló que entre los frutos que esperan se encuentran “la sensibilidad, la escucha, la conexión, la esperanza, la respuesta, la necesidad también de entrar con una responsabilidad eclesial”.

“Aunque nosotros no hubiéramos cometido los actos sexuales que algunos miembros de nuestra Iglesia han hecho, también es una responsabilidad eclesial pedir a Dios por nuestra Iglesia, pedir perdón a las víctimas, pedir también perdona a las comunidades eclesiales, a las familias de las personas que se vieron afectadas”, expresó.

Para más información, puede escribir a ceprome@pontificia.edu.mx.

Fuente: AciPrensa / www.aciprensa.com / Autor David Ramos